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 Salí de la ducha y me acosté en la cama mirando el techo una vez más. Estaba relajado y cansado y lo que había pasado, no lo podía creer que no continúe.

Restrojo mis ojos por la humedad y me acuesto boca abajo mirando el piso. Ahora mismo sé que tengo mi rostro hecho mierda como mi vida. Me dolía la cabeza y mis muñecas, cintura y mandíbula me ardían por el aire.

Busqué los curitas y me las puse en cada uno de mis heridas. De nuevo me acosté y pude ver como la luz de la luna penetraba mi ventana.

Mi teléfono sonó. Me parecía raro, pero ya conocía quien es la persona que me llamaba. Y si es ella. Liv.

Contesté la llamada ay pude oír su voz afligida del otro lado del teléfono. "Liv, te robaste el teléfono de la clínica otra vez?

Ella rió. "Hola Martín, tanto tiempo, ¿Como estas?"

"Estoy bien y tú?"

"Mejor, hace días que no hablamos."

"Liv, solo que no te dejan hablar y menos conmigo."

"Me gusta hablar contigo"

Liv siempre me ha amado. Pero desde que nos separamos ya yo no podía quererla, ella se atormento y casi suicida por mí. Y como no quiero estar mal con nadie, prefiero evitar y seguir hablándole solo que no somos pareja.

La conversación era de siempre, quería saber cómo fue mi día y si había conocido a alguien. Ella misma se amarraba a mis pies para que yo nunca me alejara. Pero hay momentos en que estoy cansado de todo y simplemente no la puedo visitar. Ella aun me insiste de verla y de tener algo íntimo. Como hombre debería aceptar sin tomar sus sentimientos. Pero Liv fue mi novia y yo no soy ese tipo de chico. Cuando terminamos ella quiso seguir, así que la complacía con lo que ella quería, tan solo que no hiciera daño.

Ella colgó contenta de saber de mí. A veces me pregunto si ella está obsesionada.

En eso miro mis cortadas una vez más...

Tengo la tentación de hacerlas más profundas.

(...)

En Londres estaba lloviendo a cantaros y hacia frió. Me levante de mi cama y decido hacer mi rutina.

A veces el café no da tanta energía como pensaba, tomaba café en las mañanas para no verme destruido. Aunque la mayoría de los días me la pasaba en la cama, solo mirando a la ventana u oyendo música para no pensar.

Pienso demasiado.

Y mas en mi pasado en donde mi juventud se desperdició. No disfrute como los chicos que ahora. Envidiaba a mis compañeros de clases cuando iban a una fiesta o se iban de viajes. Yo no, yo era un chico tímido y con padres estrictos, no podía escapar. Y de ahí me acostumbre a estar encerrado en casa mirando la ventana a ver si alguien se apareciera y me sacaba de aquí. No tuve muchos amigos en mi adolescencia la mayoría se fueron a otros países para estudiar. Yo por mientras no me vi en un futuro estudiando la universidad, ni graduándome en una carrera. En nada, es como si yo no tuviera un futuro seguro para mí. Así que lo que hice fue meterme en cursos y trabajar. Así que no me quejo mucho. De eso ahorre para irme de la casa y para no ser una carga.

Después de irme del departamento. Le pague al señor de la recepción de la renta de este mes. "Aquí esta, perdón por la tardanza"

"Buenas Martín, siempre pagas a tiempo."

"Intento no fallarle." Me he ganado su confianza gracias a que pago a tiempo y también que soy el menos que hace ruido en el edificio.

Salí del edificio y me fui a la parada para irme al trabajo. Al salir pude observar que la mañana estaba radiante y hasta el cielo resplandecía combinando los colores del alba contra los nimbus esparciéndose por todo el cielo.

Me puse a pensar que tal vez un día no vuelva a ver más días así. A menos que yo detenga mi decisión y continúe. Pero para mí cada día era una tortura en mi mente, no dormía mucho, no comía y me la pasaba en cama. Así que no podía disfrutar la vida como debo. O tal vez yo no sepa cómo.

(...)

En la tienda me tocaba otra vez colocar los precios a los pinceles. La maquina que tenia a mi lado se había averiado. Así que tuve que escribir los precios en los tapes para ponerlos enrollarlos en los pinceles.

Se me había caído uno en el suelo, resoplo y voy hacia eso. Entonces una bota negra interrumpe y toma el pincel.

Levanto la cara y pude ver a un chico con cabello enrulado color gris y con ojos azules. Me sonríe y me da el pincel. "toma"

"Gracias" me regreso a mi puesto y empiezo a marcar.

"Oye..." dice atrás de mí.

Yo me volteo e intento sonreír "dígame"

"Donde esta los lápices de colores Prime es para hacer manga ya sabe"

"¿Claro, quiere entonces un recalcador?"

El me sonríe. "Si eso también. No sé qué más hay que poner para hacer manga."

"Oh vaya haces manga"

"Estoy aprendiendo."

De repente un chico rubio se acerca a el abrazarlo y dos más también, que parecían gemelos.

"Oye Kenny, busca las cosas, que ya no tenemos tiempo para el café"

Kenny el chico del cabello enrulado era su nombre. Me observa a mí y sonrió. "estoy consiguiéndolo. Cody"

"Oh ya veo. Lo siento mucho, es que no tenemos mucho tiempo y Kenny es muy lento comprando." Se ríe.

"Cállate."

"Bueno señor Kenny. Puedo conseguir..."

El chico rio. "No me digas señor, apenas tengo 25."

Yo rio también "Lo siento."

"No hay problema, me puedes llamar Kenny igual."

Asiento la cabeza y doy la espalda para ir a buscar las cosas del manga.

De repente el locutor de la radio empieza a dar el mensaje sobre el concurso de escritura que habrá en mi cuidad y que si un principiante puede participar se ira a representar el país. Suspiro y tomo las cosas. Regreso y pude ver como los 4 estaban atentos escuchando la radio.

"Las inscripciones están abiertas hasta el 27 de julio..." dijo el locutor. Los 4 se miraron.

"Tenemos que entrar." Dijo uno de los gemelos.

"Estas loco, somos extranjeros."

"Cierto. Esta política." Dijo el otro gemelo.

"joven Kenny, esta es la canasta de todo sobre el manga."

"Muchas gracias eh..." miro mi gafete. "Martín. Un gusto"

Asiento al cabeza y el chico va a la caja a pagar.

"Deberíamos entrar, no creo que nos impida porque somos extranjeros. Además, donde vinimos no están tampoco nuestro país."

El rubio pensó. "No lo sé, hace mucho que no escribo una buena historia"

"Pues yo y Matt estamos listos." 

"Mátense ustedes, los grabo y los publico en youtube como" alzo sus manos "Dos chicos entran a un concurso de escritura en Londres, terminal mal porque no saben los signos de puntuación"

"Gracioso" Un gemelo cruzo los brazos.

El chico de los rulos se dirigió a ellos con el paquete del manga. "Ya vámonos, y no entraremos ese concurso, pero si vamos a ver qué tal y tal vez el Sensei nos deja"

"Entonces llamamos..."

"No!" dijeron los dos.

Se me salió una risita. Y me di cuenta que estaba escuchando su discusión porque estaba colocando los precios en los pinceles. Error, espero que no me hablen. Soy demasiado nervioso para tratar a la gente. Entonces escuche murmuras entre ellos y me sentí mal. Me sacudo la cabeza y froto mi cara con violencia.

De repente siento una mano en mi hombro. "Por cierto, Martín muchas gracias por ayudarme, hasta luego." Dijo Kenny.

Saludé con una sonrisa y vi como los 4 se fueron de la tienda.

Dios eso fue demasiado intenso.

"Recuerden ser mayor de edad y tener experiencia para que puedan participar, inscripciones en la librería San Lorenz..."

Esa librería esta cerca del trabajo...

Me mire a mí mismo.

Tal vez vaya mañana.


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