6
Mi cuerpo se congeló a oír la voz.
Voltee lentamente para comprobar si era ella, hizo que mi cuerpo se erizara.
"Beatrice" susurro.
Sus ojos verdes me estaba analizando, esos bellos ojos esmeraldas era el sex appeal de Beatrice. El problema es que no es una simple mirada. Me estaba retando.
"¿Qué haces aquí?"
"Vengo acompañarte, no has ido al restaurante, vine saber que le pasaba mi cliente favorito " dijo, su voz sonaba tan coqueta.
Ella subió las escaleras lentamente hacia mí. Quedando sólo nuestras miradas fijas, su sonrisa apareció y sus manos recorrieron mi espalda. Involuntariamente mi boca se abrió y ella me sonrió. Se acercó a mí y me abrazo. Su olor me estaba embriagando.
Ella entonces se mueve y su rostro queda a pocos centímetros de la mía.
Me sonroje. Su mirada aún sigue clavada en la mía. Desvío la mía y de repente su mano detiene mi rostro y regresa como la tenía antes. Mis ojos se abren de sorpresa. ¿Qué hace Beatrice ? ¿Por qué intenta que la mire?
Fue entonces cuando ella acercó sus labios a mi mentón, sintiendo la humedad de su boca tocándolo. Y entonces sus manos se pegan en mi cuello.
Me congele.
Mi cuerpo no reaccionaba.
"Martín" pronunció mi nombre, cerca de mi oído. Sintiendo la vibración. "Donde está tu departamento"
Dude.
Mi departamento era uno cualquiera pero también es muy vacío. No tenía muchos cuadros, tampoco tenía grandes muebles y tampoco tenía mucha luz. Mi departamento al igual a mi estaba vacío.
Ella sabe que pienso demasiado. Debo reaccionar.
"Está detrás mío" desvío la mirada "¿quieres entrar?" Esa pregunta fue demasiado estúpida y también estaba llena de terror.
Beatrice va a conocer mi casa.
Y me estoy muriendo de vergüenza.
Entonces ella me suelta y veo que su cuerpo se inclina detrás mío. Se oye como la cerradura de mi puerta se abre. Se oye el richido y de repente sus manos me empujan mi cuerpo lentamente hacia mi departamento. Siento la calidez de sus manos en mi pecho, puedo sentirlo debajo de mi abrigo.
Yo por lo tanto estaba estático. No me podía mover en su presencia. Su mirada aún está clavada en mí. Siento como la intensidad de sus ojos verdes analizando mi cuerpo.
La puerta se cierra detrás de ella.
En eso, ella sigue en la misma posición de antes. Me sigue empujando.
Hasta que llegó al sillón. Tropiezo y caigo. Subo la mirada y veo como su sonrisa aparece. Observó cómo su cabello rubio cae entre sus hombros, los rulos le dan un toque tierno pero en estos momentos no hay nada de dulzura. Sus mejillas tienen un color carmesí y sus labios están entreabiertos.
La profundidad de sus ojos aun me inquieta.
Es como si ella viniera del infierno a devorarme.
O ese es su plan...
Ella se quita su abrigo ante a mí. Veo como los músculos se intensan. Debajo de su abrigo, lleva un traje dorado, sin mangas y con un escote. Ahora que me pongo a pensar, ella acaso estaba en una fiesta, junto con esa amiga que ahora mismo está con el vecino.
Juro que mis ojos se iban a salir con tal imagen de ella. Siento entonces la temperatura de mi cuerpo aumentar. Hasta la parte íntima se está notando. No puede ser, mi cuerpo está reviviendo.
Los ojos de ella bajan a donde cubría mi masculinidad. Trago saliva, tengo el presentimiento que ella quiere algo.
Entonces ella se acerca a mí. Sus manos tocan mi cadera, se meten debajo de mi playera, me acaricia mi abdomen, sintiendo el vello que lo cubre.
"Oh" digo de sorpresa, no me esperaba ese movimiento.
Ella me sonríe "Tranquilo Martín, soy buena haciéndolo. " me guiña.
Entonces se sube a ahorcadas de mí, siento su peso sobre mi masculinidad. Sus manos ahora pasean arriba de mi playera, pasando por mi pecho hasta mi rostro en donde cierro mis ojos. Mi cabeza involuntariamente va hacia atrás. Sus caricias hacían que mi cuerpo pierda el control.
Estoy en un momento, en donde estoy luchando contra mi deseo y mi cuerpo. Hace mucho tiempo mate ese deseo en donde yo expresaba mis emociones por medio de la carne. Y ella está intentando revivirlo.
Beatrice estaba impaciente.
Yo mientras estoy con terror. Sé que como hombre, debo disfrutarlo, pero que tal que mi libido es nulo.
Ella juega con mi correa y con el zíper de mi pantalón. Cada segundo que pasa me estoy arrepintiendo. No estoy preparado.
"Beatrice, espera" Dije susurrando.
Ella se detiene y se acomoda. "¿Que sucede? Sé que este nervioso, es normal. Solo déjate por mí. Yo te voy a sentir sensaciones a lo que nunca has sentido." En la manera que lo dijo me hizo erizar y también hizo que mi masculina se moviera.
"Entiende Beatrice, no puedo..."
"Solo déjate por mí, hace mucho tiempo en que nos hablamos. Además la otra noche en que me dejaste en el restaurante, me hiciste que pensara en ti, en que hay detrás del Martin tímido y trabajador. Sé que no eres tan tímido. Me has contado de tu ex novia, y que nunca has sentido esa sensación." En eso su cadera hace un movimiento que hace que mi cuerpo se tense más.
Ella trata de excitarme.
Beatrice siempre me ha llamado la atención, me agrada su forma de ser, de ser tan alegre y a la vez tan coqueta. Su cuerpo perfecto y su cabello rubio que le da un aire más hermoso de lo que es. Ella siempre ha sido mi amor platónico. Exacto, platónico. Nunca me imaginé a Beatrice, entrando en mi departamento y estar en el sillón en una posición comprometida.
Ella una vez que intente invitarla a salir pero estaba detrás de un compañero de ella, un hombre fornido, alto y de piel pálida. Sus amores los recuerdo bien. Eran amores tan exuberantes y únicos, hombres con títulos otros con dueños de empresa o graduados. Lo que me hizo en aceptar mi realidad y aceptar que yo nunca iba a tener una oportunidad con ella. ¿Qué ella iba ver en mí? Nada. No soy nada comparado con ellos. Jamás. Llore muchas noches y mis ataques empezaron a ser mayores. Lo peor de todo fue cuando me uso para tener el número de un compañero del trabajo. Yo dolido se lo di, yo lo acepte. Acepte que ella nunca me iba dar su tiempo para amarme, para comprender de mis problemas y tampoco ser mí soporte.
En ese momento decidí experimentar con ella, decidí que ella me hiciera sentir las sensaciones, en que ella despertara ese deseo que tanto me costó matar.
Fue entonces cuando mi cuerpo dejo de tensarse, se relajó y entonces sentí sus manos otra vez pasaron de mi abdomen hasta mi pectoral, deje mi cuerpo en reposo. Escuche como la correa de mi pantalón se deslizaba, después sentir sus dedos al bajar la bragueta. De repente se me eriza la piel de sentir el aire frio. Estaba expuesto ante ella. Los nervios me estaban matando, estaba temblando no había hecho esto con nadie más que con mi ex novia.
Fue entonces cuando mi cuerpo empezó a perder el control.
Comentarios
Publicar un comentario