5

Llegue al edificio con calma. Junto con las pequeñas gotas de agua que adornaban mi abrigo.
Al subir las escaleras, me di cuenta que el vecino estaba hablando con una chica de cabello colorado que lucía enojada y no dejaba de hablar japonés.
Si, conozco su dialecto. Sabía que él es japonés. ¿Cómo lo sé? Fácil. En los fines de semana me hago una maratón de anime. Y de ahí pude grabarme las palabras y expresiones que usan ellos. El vecino se que sabe de eso. Solo que nunca cruzamos palabras. Ya que día no estoy y él sale por las noches.
Nunca tengo la oportunidad de hablarle. Pero si lo hiciera. ¿Qué hablaría de él? ¿De anime? ¿Doramas? ¿J-pop? Es un hombre de 30 años es obvio que no le interesaría ni lo más mínimo.
Cuando me voy acercando a su puerta. La chica baja con pasos fuertes en las escaleras y el solo se recuesta en el marco de su puerta cruzando los brazos.
Intento no llamarle la atención pero de repente...
"Buenas tardes Martin"
Escuche como su voz resonó e hizo que volteara a verlo. No sé qué cara poner. "Hola, vecino." Seguí subiendo las escaleras y me detengo a mi puerta, busco las llaves en mi maleta. Aun siento su mirada en mí. Se que él espera un comentario mío. ¿Pero de qué? No tengo ni la menor idea de que decirle.
Cuando meto la llave en la cerradura, decido verlo y el aun sigue en la puerta. "¿Vecino, le pasa algo?" Digo con inocencia.
"Nada, Martín. ¿Qué hay de ti?"
Nada
"Me ha ido bien en el trabajo. ¿Cuándo pasara por ahí?" soné demasiado forzoso. Además qué sentido tiene el que ir a la tienda.
"¿Qué clase de tienda trabajas?"
"De arte."
"umh" Dice el mirando hacia el suelo.
Me volteo otra vez y abro mi puerta.
"Martin"
Repite otra vez mi nombre.
"Diga"
"Mi nombre es Shinsuke"
Sinceramente no sabía su primer nombre. "Oh" asentí.
"Apuesto que no lo sabías"
"No. Es que casi no lo veo" rio de los nervios.
"Puedes hablarme de día, de noche trabajo"
Siempre me pregunte, ¿De qué trabaja? En las noches el siempre se va de su departamento, apurado y siempre perfumado "Ah que bien."
El me mira.
Esto se está poniendo incomodo. No tengo idea de que hablarle. Tal vez si retrocedo se dará cuenta que no quiero seguir en la conversación. "Bueno yo me voy..."
"Estas libre Martin?" Suelta de repente.
Me detengo en el marco de la puerta y me fijo en él "Si."
"Ah, te invito a cenar" Dice sonriendo.
¡Ah! Qué demonios. Me está invitando a comer. Es lo que menos quería en este día.
"Oh"
"Sé que vives solo, nunca te veo acompañado."
Maldita sea.
"Así que pensé en ¿Por qué no me acompañas a cenar?"
"¿A dónde?"
"Pues en mi departamento"
Empiezo a dudar pero luego recuerdo que debo disimular que no todo el tiempo estoy mal. "Si, está bien, iré."
"Puedes como las 7"
"Si está bien"
"Dale te espero Martin"
"Bien" Entro a mi departamento como si huyera de algo y cierro con fuerza, mi espalda se pega junto la puerta y por alguna razón mi respiración aumenta a igual con los latidos del corazón.
¿Por qué el vecino me invito a cenar?
Eso no es normal.
Y menos que un hombre lo haga.
No he escuchado rumores que el invita hombres a su casa, solo mujeres. Como la chica rubia de otro día.
Decidí ir a la cocina a colocar las bolsas de frutas en la mesa, para después cortarlas y hacer una ensalada.
Me acosté en el sillón de lado y pude ver el reflejo de mío en el televisor. La pantalla negra, sin sonido y sin color. Pude ver que tenía una sonrisa. Es una sonrisa involuntaria. Casi nunca lo hago. Pude observar como mi cuerpo está posado, mis piernas están recogidas casi cerca de mi abdomen, mis brazos también están recogidos y mis manos están sueltas.
Al pasar el tiempo solo en el sillón me fijo que son las 7pm, tenía que bajar a su departamento.
Es la primara vez que voy a una casa ajena que no sea la de mis padres.
Me cambie el abrigo por otro.
Al abrir la puerta de mi departamento, Salí y pude ver al vecino en el marco de la puerta con un cigarrillo. Estaba tan quieto que no me nació en saludarlo. Pero recordé que él me invito a su casa y debo ser cortes.
"Shinsuke"

El vecino despierta de su trance y me sonríe con su cigarro en sus labios. "Martin, pensé que no querías venir"
Me reí de forma nerviosa.
"Pues vente para acá, o quieres que yo mismo te cargue para que entres."
Di un paso atrás. Acaso eso fue una amenaza. "Ya voy" Dije, baje las escaleras con miedo. Presiento que cuando vaya a comer pase vergüenza.
"Martin, ¿Por qué miras hacia abajo? ¿Tienes miedo de caerte?
"No." Dije desviando la mirada. Su forma de observarme me pone nervioso.
Shinsuke nunca me había hablado y menos que sabía de mi existencia. Que mala onda. Se fijo en mí y ahora debo ser más discreto.
"Pues entra a la casa, la cena esta casi lista."
"Claro" Dije sonriendo.
Entre mas sonrió menos se imaginan de lo que voy hacer.
Entre a su departamento y pude ver que estaba casi vacío, solo tiene un sillón, una mesa en el centro, pinturas hechas de tinte china, lo sabía porque trabajo en una tienda de arte. También tiene una estantería enorme de libros. Los colores de las paredes son de un celeste pálido. Shinsuke tiene un departamento que fácilmente se le puede describir que estaba soltero.
Me fije otra vez en la estantería de los libros.
"Puedes leerlos, si quieres" Se ríe y se va hacia su cocina.
Me dirijo a la estante y pude ver el porqué se reía el. "Esta en japonés..." me rio de mi mismo. Como yo no me di cuenta. Shinsuke es obvio que es japonés. Que imbécil me siento. Decidí buscar un libro en ingles si por lo menos lo tenía. Me agache y pude ver que había uno sobre Londres y su clima y el otro tenía un titulo que me quede como 5 segundos saber de qué se trataba.
"Ah"
"Martin."
Me levanto y me giro hacia él, coloca la comida donde está la pequeña mesa. "Oh" Dije al ver que era los platos.
"Me imagino que has comido sushi"
"Si."

"Pues qué bien. Ven" coloca dos almohadas en cada extremo de la mesa. "¿Has comido con palillos?"
"Intente imitar eso en la tienda y me salió mal" Era el día de la pintura China y el jefe nos trajo sushi como celebración, hay que saber que el sushi no viene de China, pero era lo único que se le antojaba a nuestro grupo, yo por mi parte pase vergüenza ya que no sabía comer y tuve que usar mi mano.
Siempre me sale mal todo.
Se ríe y agarra ágilmente los dos rollos de arroz a mi planto. "Espero que te guste" me sonríe y se sirve.
Asiento. Cuando agarre los palillos me los acomode de la forma más lógica en agarrar los rollos. "Oye" Dije para romper el hielo "¿Tu lo cocinaste?"
Dejo de comer y me miro "Si, mis abuelos me enseñaron, ya que allá tenían un restaurante."
Asentí comiendo lo que pude con los rollos. El que me dio tenía una salsa y en el interior había marisco. "Vaya"
El levanta la mirada "¿Te gusta?"
Asiento.
"Es de cangrejo"
"Oh vaya, sabe bien" seguí comiendo hasta que no quedaba nada.
"Prueba este ahora" Me puso uno con una carne anaranjada y abajo tenía el arroz y la cinta que lo sostenía. "Es de salmón, debe saber que te di un cocido ahora te daré uno crudo, te acostumbras al sabor"
Intento comerlo y el sabor es espectacular. No pensaba que el vecino cocinaba tan bien. En eso me dio una bebida y más rollos de otros sabores.
"Dime Martin, ¿Cuánto tiempo tienes viviendo solo?"
"Eh, un año, ¿y usted?"
"Solo meses" Dice mirando hacia abajo, comiendo lo que quedaba en su plato. "Sabes, eres la primera persona que invito a comer en mi casa"
Me fije en él y pude notar un sonrojo en su rostro. "Oh, bueno es la primera vez que me invitan a comer" Reí.
Y él solo siguió comiendo y sonrió.
Mire de reojo a la estantería de libros otra vez. De verdad quería saber que significaba los demás.
"¿Te gusta la lectura?"
Me fijo en el "Si me gusta"
"Si quieres saber esos libros son de novelas, poemas y pinturas de los artista mas respetados de mi país y el de Londres es para saber su historia. Y hay uno por ahí que es sobre mi trabajo" Dijo.
Incline la cabeza hacia un lado, "¿Trabajo?" pregunte con inocencia. ¿Qué trabajo se necesita un libro?
Que yo sepa cuando entregue la solicitud en la tienda, solo sabía lo básico y ahí fui aceptado.
"¿Por qué?"
El dejo de comer y su rostro tuvo una expresión de sorpresa. Pero la curiosidad me mataba. Bajo el plato y tomo otro rollo, pero los que tenían como un especie de cinta negra. Soltó un suspiro.
"Ah Martin, es un trabajo..." suspiro y comió otro pedazo del rollo. "No muy buen visto"
En mi mente aparecieron varias ideas. Una es que si dice que trabajaba en la noche, podría ser un vendedor de droga y que se iba en los pubs a venderla. La segunda era la que siento menos probable, pero al ver su departamento que siempre llegaba una mujer diferente y las salidas nocturnas no me da de otra.
Gigoló
En Inglaterra hay varios lugares para contratar uno y ganan un buen dinero solo por una noche o un momento. Pero ver a Shinsuke, no tenía cara de ser un trabajador sexual. Y yo casi nunca lo veo salir del departamento, ni si quiera verlo acompañado.
Si no digo nada pensara que pienso demasiado. Debo soltar mis ideas sino me quedare con la incertidumbre.
"Vendes drogas" Dije de la nada.
El soltó los palillos y rio. "¡Martin, por favor, calma!" soltó una carcajada que juraría que me dejo sordo por unos segundos. Se acomodo en su almohada y cruzo las piernas, su sonrisa apareció otra vez y su mirada se dirigió a mí. "No Martin, no vendo drogas. Ojala fuera eso" desvió la mirada.
"¿Asesino serial?" me arrepentí de eso cuando el me miro otra vez, pero su mirada cambio.
"¿Quieres que termine un trabajo Martin?" Me miro con esos ojos oscuros.
"Ah..." me estaba asustando.
"Es broma. En serio piensas eso de mi, ah Martin."
Entonces llego la última idea que me intrigaba. La de principio de todo "Gigoló..." Dije bajando la cabeza e intente comer lo que me quedaba del rollo.
Oi como bajo el plato "Si, Martin" dijo con tranquilidad. "Yo trabajo de eso, y no es porque quise, era lo más rápido donde pude conseguir dinero"
Lo mire y parecía sereno. "Oh"
Lo sabía.
"La chica rubia"
El me miro extrañado.
"Había una chica en el bus que se bajo conmigo y me pregunto su nombre" inclino su cabeza hacia un lado. "entonces ella me siguió hasta su puerta y ahí la deje" Dije terminado el rollo de salmón.
"Creo que recuerdo ese día. Es solo una amiga que quería hablar, se llama Natalya" tomo un sorbo de su jugo. "Solo hablamos, no todo el tiempo hago eso, pero cuando me llaman pues obvio"
"Ya veo" Dije aun mirando el plato "Yo no estaba pensando que usted sea así"
"Está bien, es que la mayoría de las personas piensan que se hace por placer o por el hambre sexual. Cuando en realidad es un trabajo que conlleva peligro y reglas. Es arriesgado acostarse con alguien con quien nunca le has visto la cara antes"
"¿Reglas?"
Soltó una risita. "La principal es no enamorarse, tener protección y discreción"
"uhm" quería seguir preguntando. Diablos. Estoy hablando con un trabajador sexual. Nunca pensé que Shinsuke tuviera una vida así. "Y por qué decidió convertirse en un gigoló?" dije mirando lo que me quedaba de mi rollo.
"¿Por qué nunca alzas la mirada, Martin?"
Maldita sea.
Subo la mirada "¿Por qué eligió ser gigoló?"
"No tuve opción, cuando vine a Londres fue lo primero que se ocurrió. Supuse que las mujeres les gustaría acostarse con un asiático y me ha funcionado"
Tráquea sus dedos
"Créeme si tu vas a Japón, te va parecer más atractiva una asiática en vez de una mujer blancas como aquí"
Sin querer puse los ojos en blanco, haciendo que le pensara que es no era verdad.
El inclina su cabeza "¿no me crees?"
"Yo no soy suficiente atractivo para gustarle a alguien" Me rio. El me mira sorprendido como si esto le tomo de sorpresa, dejo el plato en la mesita y el solo sonría. Proseguí "La mayoría me verían solo como que serviría solo para algo que les convenga o solo un eterno amigo."
"¿Sientes que te ven así?"
De repente me acorde de Beatrice. La chica que me hablaba y me coqueteaba, pero yo sabía cuál era el objetivo de ella. Ella aun me parece atractiva, nos hemos contado algunas cosas y me parece especial, pero sé que ella no quiere una relación seria conmigo.
Nadie quiere estar conmigo y yo lo acepté.
"Bueno..." Ya no me sentía cómodo hablando de esto, apreté mis manos a mis jeans y baje la cabeza. "Yo no soy el tipo de ninguna mujer, ya lo he comprobado" lo dije mirando a mis pies. "con varias"
Oí como resoplo "Sabes Martin, no todo el mundo le caemos bien como queremos. Siempre habrá otros perspectivas sobre nosotros mismos y ambos tenemos que ver el lado bueno, hay que ser feliz con lo que tenemos y no depender de una pareja o algo que nos mantenga emocionalmente. Nos tenemos a nosotros mismo. La verdad no entiendo en qué sentido dices que no eres ningún tipo de hombre para una mujer."
Subí la mirada. Yo solo encogí los hombros.
"¿Con cuantas estuviste?"
Empecé a sentirme incomodo. Creo que Shinsuke trata de preguntarme con cuentas me he acostado o tenido una relación.
Cuando en realidad nunca he estado con nadie.
"Una"
"¿Una?"
Asentí.
"¿Y las otras?
"fueron amigas o digo yo, que lo eran" tome un poco de mi zumo.
"Pero estuviste con ellas"
Desvié la mirada. La verdad no me he acostado con ninguna. No tengo experiencia. Con mi primera novia fue solo una ilusión rota que me termino empeorando mis emociones.
Decido ver los retratos que estaban en la pared y vi una foto de él con la bandera de Japón, el se dio cuenta que lo observaba, así que aproveche el momento "¿Y por qué se fue de Japón?"
El se acomodo de su almohada y abrazo sus piernas. "Me escape porque me arreglaron una boda." Pauso "No aguante el negocio de la familia. Ni me agradaba la mujer con quien me casaría y sé que ella tampoco. Odiaba mi carrera de ingeniera. Simplemente no aguante la presión." Poso su cabeza en su mano. "Hay veces que los extraño, pienso que fue un error en irme y que debí casarme, y terminar mi carrera" bajo la mirada "Pero viendo el lado bueno, me ha ido bien, eh tenido buenas experiencias, buenos amigos, buen ambiente. No sé, creo que regresar echaría perder todo lo que me hace sentir en calma"
"Se siente en calma"
El se fija en mi "Si Martin. Me siento en calma"
Cuando escucho esas tres palabras no puedo evitar en todo los momentos en que yo he mentido estar así, cuando en realidad quiero decirles lo que me hace sentir triste, lo que me angustia, lo que me duele, En que aun no supero la ruptura, en que tenga ideas suicidas rondando en mi cabeza como si fueran buitres esperando mi cadáver.
Sacudí la cabeza para zafarme de lo que estoy pensando. Decidí continuar el tema "¿Alguna vez se ha enamorado de una cliente?"
La pregunta lo tomo de sorpresa "Si, hubo varias. Pero nunca les dije de lo que trabajo. Solo salía con ellas pero nunca tuve algo serio"
"Entonces, ¿Por qué no cambia de trabajo?"
"Lo he hecho, hace poco fui a servicio sociales y no me han llamado. También entregue solicitudes de restaurantes o pubs. Y nada, sigo esperando. Mientras que no me llaman yo debo seguir en este trabajo"
"Lo entiendo."
"¿No te sientes incomodo hablando con un gigoló?"
"No. Para nada, al contrario se me hace interesante."
El me sonríe "Sabes Martin, eres la primera persona que le cuento sobre mi vida, no pensé que te interesaría"
En instante sonreí.
"Ah pasado tanto tiempo en que pude hablar con alguien. Con alguien que no me juzgue por lo que hago, con alguien quien no piensa que lo hago por hambruna sexual, tantas personas que he hablado sobre la tensión que tengo en trabajar de esto, me comprenden. Bueno son mis compañeros de trabajo. No te miento en verdad trato de conseguir el trabajo pero nadie quiere ayudarme." En ese instante su voz es gélida y me mira "En verdad trato, pero nadie quiere escucharme. No tienen idea de lo que es acostarse contra su voluntad con alguien por dinero. ¿Crees que disfruto acostarme con muchas mujeres?" El me mira y pude saber que él quería llorar. "A todo hombre nos encanta el cuerpo esbelto de una mujer de como gime y disfruta de nosotros, pero esto no me hace ganador, me hace más miserable y mas vacío" el pega sus rodillas a su cuerpo y se encorva. "Pero basta de hablar de mí y de mi historia trágica de la prostitución, también quiero saber de ti, quiero saber tu historia también"
En ese momento juraría que sentía el rollo subiéndose hasta mi garganta. Me quede estático. No podía decir una palabra.
"Oh mi historia..." susurre.
El asintió.
"Mi historia es..."
En ese momento el teléfono suena.
Suspire de alegría, la verdad no le quería contar nada. Si hablo se dará cuenta que no soy una persona muy cuerda.
"¡Espera, Martin!" Dice levantándose de la almohada, corrió hasta su teléfono y contesto "Bueno, si con el habla...no...ah... ¿es hoy?" Me mira de repente y se le borra la sonrisa, entonces va caminando hacia la mesa y se sienta. "Las 9, que le parece" alzo las cejas. Parece que es un cliente. Entonces empiezo arreglar la mesa. "Bueno. Seria en esa hora, ya que estoy cenando. Puede ser a esa hora y disculpe, no me acordaba...bueno...nos vemos" Cierra la llamada y coloca el teléfono en la mesa, suelta un suspiro y se fija en mi. Sé que me está diciendo con su mirada.
"Ya me voy"
"Lo siento Martin, te juro que no me acordaba, que pena contigo"
"Está bien, comprendo" llevo mi plato y los palillos de acero. El imita y ambos vamos a la cocina.
"Martin"
"Diga"
"Sabes, ¿por qué te invite a mi departamento?"
"Para acompañarlo a cenar"
"Si. Pero también para saber de ti y-"
"Para que no se sintiera solo" Dije como referencia. Es obvio Shinsuke quería estar acompañado por alguien. Ya que su trabajo le evita tener amigos. A pesar de que es lo que es. No me importo estar con él. "Usted me agrada"
"Oh Martin, que bueno oír eso de ti." Sonrió.
Le sonrió y me dirijo a la salida. Me volteo y estoy enfrente de él. "Muchas gracias por la cena, vecino, lo disfrute"
"Me alegra. Hare esto más seguido para conocernos."
"Está bien" salgo de su apartamento y siento la brisa fría. Escucho que la puerta principal del edificio se cierra cuando entra una mujer de cabello castaña con su abrigo y bufanda. Me alejo de la puerta de Shinsuke para que pueda entrar tranquilamente.
Saco mi teléfono para ver los mensajes. Entonces una voz muy conocida para mí me detiene enfrente de mi apartamento. Volteo y juraría que se me iba salir el corazón de mi tórax, que mi respiración se detuvo por unos largos segundos, que mi vista no me estaba mintiendo a ver la imagen de la persona que me hizo desearla.
"Hola Martin" 

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