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"Si usted tiene el talento de escritor. Venga a inscribirse. Y si no fuera poco, uno de los mejores escritores de la empresa Scrib vendrá a ver. Quién sabe si usted sea el elegido y nos represente. ¡Venga ya!
"Hermano tenemos que entrar"
"Sera genial, ¿te imaginas si ganamos"
"Dicen que hay varias categorías"
"El ganador se va de Inglaterra"
El bar estaba más lleno hoy. Es obvio. Hay un evento en televisión y todo el mundo quería sintonizarlo. Yo por mi parte solo vengo por mi cena y comer algo para aguantar el tráfico a mi apartamento.
Se sentía el júbilo entre las personas. La alegría de ver a tus mejores amigos. Se podía ver las gotas de cerveza al chocarse con la mesa. La cerveza es amarillenta y espumosa y eso hacía que se desbordaba de la copa. Comparada con la mía, solo es un batido de frambuesa. Si parezco menos hombre por beber esto que el alcohol. Pero por una situación incómoda personal no podía beberla. Me gane las miradas de los machos llena de mil preguntas y sé que una de esas esta ¿Usted es gay?
La situación es que si yo bebía, me despertaba un deseo que yo no podría cumplir. Tenía erecciones. No he conocido a una chica a profundidad. En muchos años. Las primeras veces que me emborrache tuve grandes arrebatos sexuales y la única manera de quitármelas era teniendo sexo. Pero no confiaba en hacerlo con cualquiera. Así que decidí simplemente masturbarme pensando en un momento erótico, pensando en cómo sería bueno en la cama. Pensarlo hasta me vergüenza.
"Martin"
Alcé la mirada y pude ver a Beatrice, la camarera y que me hacia el favor de guardarme la comida.
"Dígame"
"Dime" Dice con una sonrisa y su cabeza inclinada hacia un lado.
A veces me gustaba pensar que me gustan sus ojos, pero nunca se lo he dicho. "¿Por qué me miras así?"
"Debes dejar de dirigirme como si yo fuera una señora"
"¿Qué no lo eres?"
Ella me golpea el hombro "Que malo. Ya me conoces desde hace meses y me hablas como si fuera la primera vez, vamos Martin, ¿no me tienes confianza?"
"Beatrice, no digas eso, claro que sí. Pero no creo que te guste de mi parte que te diga oye Bea sírveme la cena o dame el combo tal. No podría, me sentirá demasiado avergonzado.
"¿Y eso qué? Me agradas."
Al escuchar eso, de repente me sentí incomodo. Ella siempre me ha tratado de esa forma. Pero a la vez quiero que lo siga haciendo.
"Bea"
"Marty"
Me reí.
Marty es un buen nombre.
"Oye Martin, ¿te quedaras para ver el evento?"
"No lo creo."
"Vamos, ¿Quédate conmigo?"
"Eh"
"Solo por esta vez"
"Está bien"
"Que bien. Oye entraras para el concurso de escritores?"
"No..."
"Pero me has dicho que escribes"
"Era, pero ya estoy viejo para eso"
"Tienes 26, no 46"
"Da igual"
"No, vamos Martin. Si quieres te acompaño. Además quien sabe si un día representas a Inglaterra. Seria épico."
"Sueñas mucho Bea"
"Soñar es bueno. Créeme es lo único que me hace feliz"
"¿Y tu novio?"
"Está casado"
"¿Así?"
"Se llama William"
"¿William?"
"Si se caso con Kate"
"Bea, por favor" Se me salió una risita. "Pensé que era en serio"
"El era mi amor platónico" pauso "Debes soñar Marty, no puedes ver la vida de manera pesimista"
"No soy pesimista, soy realista ¿crees que me dejaran entrar por ese campeonato?, perdería. Debo años sin luchar y meses sin entrenar"
"Estas tenso. Creo que necesitas ayuda"
"Bea..." Sé exactamente lo que me está diciendo. La manera en que me dijo que nesecito ayuda, lo dijo en el sentido sexual.
De repente se escucha la música, el evento había comenzado. Beatrice regreso a su trabajo y yo me quede en la barra con lo poco que me quedaba de la cena.
Había momentos en que la miraba de reojo y veía como me observaba de forma en sentía su mirada tan fija que me quemaba la espalda.
Subí la mirada y pude ver que se agacho para recoger un papel. No pude dejar de obsérvala, su cuerpo delgado y su trasero voluptuoso, me estaban llamando de forma que mi temperatura empezaba a calentarse. Maldita sea. Me estaba excitando tan solo ver su cuerpo. Estos son los momentos en que no me gusta ser hombre.
O estar vivo.
Al acabarse el evento el lugar se estaba quedando vacio.
Cuando me levante de la barra. Sentí una mano en mi hombro. No puede ser. Volteo es Beatrice con un aspecto diferente, sus ojos no tienen ese brillo de inocencia. Retrocedo disimulando que tomo mi maleta.
"Martin"
"Dime"
"¿Tienes planes esta noche?"
Mala pregunta
"No."
Mala respuesta.
"Ah bueno yo..."
La interrumpo "Beatrice, escucha, en estos momentos no estoy muy bien."
"Oye tranquilo, relájate. Solo era para invitarte un café"
"¿Y después qué?"
¿Cómo pude ser tan imbécil en preguntarle algo así. Ahora pensara...
"Solo es un café"
Sentí los músculos relajados. "Beatrice..."
Ella se acerca a mí. Haciendo que mí cuerpo choque contra la pared. Las manos de Beatrice pasan en mis hombros. Me he quedado estático, no me puede mover. De verdad mi cuerpo me ha traicionado.
"Beatrice" A parto la mirada.
"¿Estás bien?, te has puesto tenso." Me toca mi brazo.
"Maldita sea" susurro cerca de su rostro. "No me siento bien te dije, debo irme" Fue entonces cuando me fui corriendo del bar. No quería ver su rostro de preocupación. Ella no tiene idea lo que pasa en mi mente. No sabe lo que me pasa por sentir algún deseo sexual hacia a ella. La he dejado por la razón que no me conozca más. Tener sexo es ver la personalidad de la otra en cómo reacciona, en cómo se mueve en cómo se deja fluir.
Al llegar a casa, corrí hacia mi habitación y me acosté me presione a mí mismo. Actué de forma estúpida, debí dejarme en que me llevara al café y después pasara lo que tiene que pasar. Simplemente no aguante en que me vean indefenso.
Después de calmarme me dirijo hacia mi escritorio y escribo una carta para Beatrice. Necesitaba desahogarme de esta forma.
Antes que yo me vaya.
Querida Bea...
Martin Moore
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