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Todo el día estaba lloviendo, el ambiente de la tienda se hizo más gélido, hasta Nancy tuvo que ponerse la bufanda.
Me encontraba colocando los paquetes de pinceles en cada estante. Mientras escuchaba la radio Brather's Fm. La radio era muy accesible en cuanto a las canciones que pasaban, principalmente cuando llegaba la tanda de Chillhop o Lofi. En esa tanta me relajaba y empezaba a reflexionar sobre mi vida, mi familia, mi trabajo, mis estudios, etc. Prácticamente me abría los ojos a la realidad.
"Martin"
Me volteo y veo a Nancy con una caja de donas " Oh" fue lo que me salió de mi. La verdad comer dulce me enfermaba, me imaginaba lo peor de eso entrando por mi boca y arrastrándose en mi esófago.
"Toma una, nuestro jefe cumple hoy y mando esto como celebración"
Me acerque a ella y tome una de vainilla "Gracias Nancy"
Ella solo asintió y se fue.
La dona que posaba en mi mano. Decido darle una mordida, saboreando las chispas y la crema que brotaba de la dona. La verdad no pensé que se acordaban de mí. Van varias veces que uno de mis compañeros cumple años y traen cosas. Mientras que yo me aisló o simplemente no se da cuenta que estoy ahí. La verdad no quiero nada que ver con ellos.
Si supieran el porqué.
Daría igual, ellos nunca se enterarían.
Más tarde mi madre me llama, ella habla sobre cuando ella ira a mi casa, dice que me extraña, especialmente mi voz. Me hablaba sobre que desea ver la casa y verme para saber cómo hago la comida y los casares de mi casa. Cuando me fui de la casa, lo hice con la intensión de no molestar y no tener más problemas con la novia de mi hermano, me fastidiaba verla, rogándole para que le comprare un boleto para irse a Irlanda. Y se lo dio. No entiendo su amor con mi hermano. A parte de eso, me fui también porque quería independizar y descansar de los problemas de la casa. Mi padre nunca estaba conmigo pero hay veces que me llama y quiere saber como estoy, mientras que mi mama, mi salud mental. Dice que es un error que me haya ido.
Pero para mí fue la mejor decisión. Puedo hacer lo que quiera y me siento libre.
Al finalizar, salgo de la tienda lo más rápido que pude para desaparecer. Me fui corriendo para tomar el autobús para llegar a casa. En eso me pongo los audífonos y veo por la ventana. Veo como las farolas se reflejan en el húmedo suelo. Veo los autos llegar y viceversa, veo las gotas bajando por las ventanas.
En ese entonces una muchacha se sienta a lado mío, una mujer rubia. Intento concéntrarme hasta llegar a casa.
De repente sentí un escalofrío extraño en mi cuello, como su alguien estuviera clavándome una navaja. Entonces me di cuenta que estaba llegando la calle. Cuando me levanto y camino hacia la salida. Siento como una presencia detrás, me volteo y veo la mujer rubia, me doy cuenta que llevaba un vestido purpura que hacía que su hombro derecho estuviera descubierto. Sus labios rojos y una sombra alrededor de los ojos. Me incomode en el momento porque es una mujer muy atractiva. Nunca la he visto en la barriada.
Me bajo y empiezo a caminar para el edificio.
"Oye"
No puede ser...¿será una ladrona?, ¿es una nueva técnica de robo?
Volteo y la mujer tiene un mapa en su mano.
"Conoces el joven Roru, es japonés y vengo a darle una entrega"
Me imagino el tipo de entrega.
"Si, él vive en mi edificio"
"Gracias."
La mujer me acompaña hasta la puerta donde le indique, me sentía incomodo porque de repente sentía su mirada detrás de mí. Cuando llego a la puerta me quiera dar un beso pero le dije que mi novia me espera. (algo que es falso) Pude ver como su rostro se convirtió en una sonrisa a una línea recta.
"Adiós" Sonó grosero.
Llegue a mi departamento, me quite la gorra y la bufanda.
Veo mi gata que está dormida en el sillón, le acaricio su cabeza y ella empieza a ronronear. Me voy a la cocina y me preparo una ensalada, mientras cortaba los tomates sin querer me corto.
"Maldita sea" me lavo el dedo índice. "¿Por qué?" veo como mi sangre sale de mi dedo.
Al final de la comida y los trabajos caseros que tuve que hacer por si una mujer guapa me quiere visitar. Me rio de ese pensamiento estúpido.
En la noche me acuesto a mi cama y empiezo a ver las hojas que adornan el escritorio. Hace rato que no escribía. Debo hacerlo antes de que algún día me pase algo. Me levanté de la cama y me siento, tomo el bolígrafo y empiezo.
Querida madre...
Martin Moore
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